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Cerro de la Candelaria + Mirador de la Cruz
Cliente
INGUAT - PRONACOM
Tipología
Áreas verdes urbanas y adaptación climática
Localización
Cerro de la Candelaria (antiguo Cerro del Manchén) Antigua Guatemala
Escala
2.86 Ha.
Servicios
Diagnóstico, Zonificación y Plan Maestro, Anteproyecto Arquitectónico y paisajístico. Talleres de co-creación
Proyecto urbano y paisajístico — para INGUAT
El proyecto del Cerro de la Candelaria —anteriormente conocido como Cerro del Manchén— constituye una propuesta de regeneración urbana y arquitectura del paisaje formulada por oficiocolectivo® a nivel de anteproyecto, orientada a reactivar y recuperar este entorno natural ubicado al norte de La Antigua Guatemala, ciudad colonial declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La intervención reconoce el Mirador de la Cruz y la Plaza de la Legión de Santiago como los principales hitos del lugar, y articula una "imagen objetivo" capaz de estimular a las instituciones, grupos organizados y sociedad civil a construir voluntades en torno a su recuperación. Encontrándose a menos de 25 minutos caminables del centro histórico, el cerro se concibe como un parque urbano de escala metropolitana que dignifica el encuentro entre lo cotidiano y lo festivo.
La apuesta metodológica de la práctica se expresa con claridad en este encargo a través de un andamiaje conceptual propio de oficiocolectivo: los tres ejes de acción —Recuperar, Integrar y Generar— como estrategia abierta de transformación a largo plazo; la metodología de los 5 Procesos (Movilidad y Accesibilidad, Sociedad y Cultura, Espacio Público, Desarrollo Económico, y Medio Ambiente y Paisaje), que opera como un sistema transversal donde cada proceso influye en los demás; y las 5 D's (Densidad, Diversidad, Diseño, Destinos Accesibles y Distancia de Tránsito) como matriz de objetivos verificables a través del diseño. Bajo el paraguas del "Proyecto Urbano Integral" y la metodología de Place Making, el proyecto no busca un mero formato espacial o figurativo, sino activar encadenamientos de actividades, dinámicas y relaciones que incentiven el uso y la apropiación del lugar, partiendo de mesas de discusión con actores clave (INGUAT, CNPAG, PRONACOM, Municipalidad de La Antigua, COCODES, sociedad civil).
El diseño sensible a la escorrentía pluvial es uno de los aportes técnicos más distintivos y coherentes con la línea bioclimática y de infraestructura ecológica de la práctica. Frente a un cerro históricamente afectado por procesos de erosión que cada año generan pérdidas tanto en sus cualidades sistémicas como en sus infraestructuras, la propuesta incorpora sistemas híbridos —tecnológicos y naturales— para mejorar el desempeño del suelo. El Andador Principal (~2,463.24 m²) integra pavimento permeable acompañado de un canal rigola (~1,069.76 ml) que conduce el exceso de agua hacia las Estancias, espacios de estadía conformados por jardines de lluvia (~223.45 m²) capaces de captar, fitorremediar y reutilizar el agua pluvial para riego o para su almacenamiento en cisternas próximas a los módulos de servicios. En el Mirador y los graderíos se emplean drenajes tipo francés ubicados estratégicamente en el descenso para retardar, reducir y mitigar la escorrentía; el conjunto de jardines de lluvia (~248.34 m²) y trincheras de captación pluvial (~246.48 m²) consolida una estrategia paisajística que, además de resolver las necesidades de los visitantes, persigue un objetivo restaurativo del entorno natural.
El modelo de uso constituye la segunda apuesta estratégica del proyecto: la consolidación de una constelación de espacios diferenciados que sostienen tanto la vida cotidiana del parque como actividades focalizadas con capacidad de generar ingresos. La Plaza de la Legión de Santiago (~2,898.1 m²) y la Explanada con juegos infantiles (~6,798.37 m²) anclan el uso libre y festivo en la parte alta; la Plaza de Flores (~1,228.00 m²) introduce un comercio no tradicional —la compra y admiración de flores de Guatemala— como ancla de atracción; el Teatro y Graderío (~96 m²) habilita programas culturales con la ciudad colonial como fondo; y una red de módulos de servicios y equipamientos (E1–E8: administración, snacks, café-mirador, renta y reparación de bicicletas, dispensario de semillas, estación de policletos) provee la base económica para la operación y el mantenimiento del parque. Esta combinación —eventos cotidianos sostenidos por programación cultural focalizada y comercio ancla— traduce el eje "Generar" en un esquema concreto de reactivación económica, empleo local y aprovechamiento del paisaje.
En conjunto, la intervención total de ~28,586.14 m² —de los cuales más de 16,800 m² se destinan a recuperación de suelo natural y siembra de pastizales y cubresuelos— refleja la lectura bioregional y de interés público que define a oficiocolectivo: una intervención sutil que reconoce el estado natural del cerro como su valor principal, que sustituye especies introducidas por flora nativa (77 árboles florales, 287 sin flor y 531 existentes en mantenimiento o sustitución), y que diseña módulos de bajo impacto y reversibles, con estructuras livianas y estética mimética al entorno. El Cerro de la Candelaria se posiciona así no únicamente como destino turístico, sino como un nodo social, cultural y económico integrado al funcionamiento y crecimiento de la ciudad, capaz de garantizar el disfrute del entorno para la población actual y las generaciones futuras.





















































