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Procesos.

En Oficiocolectivo. entendemos cada proyecto como un proceso, no solo como un resultado final.

Nuestro enfoque es iterativo y colaborativo: probamos, medimos y ajustamos. De este modo, cada experiencia —desde un parque lineal hasta un barranco de bolsillo o una operación urbana integral— se convierte en un prototipo que abre nuevas posibilidades para otras ciudades de la región.

Nuestras ciudades están hechas de muchas capas: las formas de vida que ya existen en los barrios, las capacidades reales de las instituciones para actuar, y los cambios que el territorio y el clima nos exigen realizar. Nuestros procesos buscan tejer estas dimensiones, en lugar de tratarlas por separado.
 

Para ello combinamos trabajo de campo, participación, análisis urbano, diseño de espacio público y herramientas de comunicación. Así, transformamos necesidades, oportunidades y límites en proyectos que puedan ser dialogados, ajustados y finalmente ejecutados.
 

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Reunimos equipos transdisciplinares  en torno a proyectos con impacto en las ciudades latinoamericanas.

Contamos con una amplia red de colaboración de servicios complementarios, de la que han surgido investigaciones e iniciativas con intereses comunes e impacto relevante.

Nuestra estructura organizativa colaborativa desarrolla proyectos y consultorías de alta calidad, centrados en procesos creativos a través del diálogo, el intercambio de ideas y la generación de proyectos. 

  • Diagnóstico: entender el territorio y a quienes lo habitan.

    Iniciamos cada proyecto con una lectura cuidadosa del lugar.

    • Analizamos el tejido urbano, el espacio público, la movilidad y las condiciones ambientales.

    • Escuchamos a quienes viven y trabajan en el territorio para comprender sus rutinas, miedos, aspiraciones y conflictos.

    • Revisamos marcos normativos, planes previos y capacidades institucionales.

    El objetivo del diagnóstico no es solo producir datos, mapas o informes, sino construir una mirada compartida sobre el problema y las oportunidades, que sirva de base realista para las siguientes fases.

  • Co‑diseño: construir propuestas con actores diversos.

    A partir del diagnóstico, abrimos un proceso de diseño donde comunidades, equipos técnicos y otros actores claves pueden aportar.

    • Facilitamos talleres, recorridos y espacios de conversación.

    • Traducimos saberes locales y criterios técnicos en líneas de proyecto comprensibles para todas las partes.

    • Exploramos alternativas y escenarios que permitan equilibrar distintas necesidades.

     

    El co‑diseño no es un momento aislado de “participación”, sino una forma de ir afinando las decisiones de proyecto para que sean sostenibles social, técnica y políticamente.

  • Prototipo: ensayar en pequeño para aprender en grande.

    Siempre que es posible, impulsamos acciones piloto o intervenciones tácticas que permitan probar ideas antes de su implementación definitiva.

    • Intervenciones ligeras en el espacio público.

    • Ajustes de uso o gestión en áreas existentes.

    • Simulaciones espaciales y visualizaciones que hacen más claro el cambio propuesto.

     

    Los prototipos ayudan a reducir riesgos, a hacer visible el potencial del proyecto y a construir confianza entre instituciones y comunidades. También son una fuente clave de aprendizaje para refinar el diseño.

  • Implementación: llevar el proyecto al terreno.

    Acompañamos la transición desde el diseño a la obra y la gestión.

    • Desarrollamos planes maestros, anteproyectos y documentos técnicos que sirven de base para licitación y construcción.

    • Dialogamos con los equipos encargados de ejecutar y administrar los espacios.

    • Apoyamos la comunicación pública del proyecto durante las etapas clave.

     

    El foco en esta fase es que lo acordado en el proceso de diseño se traduzca en acciones concretas y viables, sin perder la visión integral que le dio origen.

  • Aprendizaje: documentar, evaluar y compartir lo aprendido.

    Cada proyecto es también un espacio de aprendizaje para la ciudad y para nuestro propio trabajo.

    • Registramos procesos, decisiones y resultados.

    • Evaluamos efectos espaciales, ambientales y sociales a corto y mediano plazo cuando es posible.

    • Sistematizamos metodologías y herramientas que puedan ser adaptadas por otras ciudades e instituciones.

     

    Esta fase nos permite convertir proyectos específicos —como un parque lineal, un parque ecológico o la recuperación de un barranco— en referentes y ejemplos que amplían el repertorio de soluciones disponibles en la región.

Etapas en nuestros procesos.

Nos especializamos en crear lugares teniendo siempre en cuenta el diseño centrado en comunidad. Queremos ser parte de la construcción de espacios que reflejen un cuidado consciente del entorno.

Nos apoyamos en una especie de "ecología de ideas", lo que significa que constantemente generamos nuevas ideas y formas innovadoras de abordar los problemas en las ciudades.

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Diseño de interés público

Cambiar-Aprender.

El diseño como práctica de impacto social y para el enriquecimiento del bien común. 

 

Trabajamos desde un enfoque innovador para la producción de soluciones a los problemas más urgentes de las ciudades de la región.

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Creemos en la inteligencia colectiva para generar propuestas que mejoren la calidad de vida urbana. 

Cooperación Internacional.

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Gobiernos locales.

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