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Contenedor de Seguridad Alimentaria
Cliente
IICA - Instituto Interamericano de Cooperacion para la Agricultura / CATIE - Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza
Tipología
Institucional - Educativo
Localización
Sede Central IICA - Ipís, Coronado
Escala
34 m2
Servicios
Conceptualización - Anteproyecto
El Contenedor de Seguridad Agroalimentaria para el IICA constituye una propuesta conceptual concebida como pieza demostrativa dentro del Centro de Interpretación del Mañana de la Agricultura (CIMAG). Partiendo de un contenedor marítimo de 48 pies como módulo estructural base, el diseño reinterpreta una unidad logística de uso común en un dispositivo pedagógico de agricultura de precisión: un espacio donde la producción controlada de alimentos se vuelve visible, legible y replicable. La propuesta se planteó deliberadamente a nivel conceptual, sirviendo como guía inicial para el desarrollo técnico posterior.
La propuesta organiza el prototipo en sistemas claramente diferenciados que articulan producción, energía y aprendizaje: un área de invernadero con cultivo hidropónico horizontal en la cubierta, paneles solares dimensionados bajo demanda de consumo, el contenedor como área de producción controlada, un sistema de escaleras de acceso desmontable, una fachada demostrativa en vidrio que opera como punto de ingreso, y sensores de monitoreo y alerta temprana. Esta disposición no es únicamente funcional: cada componente está pensado para que el visitante comprenda, casi de un vistazo, cómo se integran los ciclos de agua, energía y cultivo en un sistema agroalimentario resiliente.
Coherente con nuestra filosofía de trabajo, la propuesta se aborda desde una lógica bioregional y de interés público: la arquitectura no se entiende como objeto autónomo, sino como infraestructura que religa tecnología, territorio y comunidad. La elección de la fachada transparente y de un sistema modular y desmontable responde a una convicción central de la oficina —que los dispositivos de aprendizaje deben ser legibles, reversibles y prototipables a escala—. En lugar de cerrar la producción de alimentos tras un envolvente opaco, el diseño la expone como pedagogía: el contenedor se convierte en un argumento construido sobre seguridad alimentaria, eficiencia hídrica y autonomía energética.
Como prototipo demostrativo, el proyecto encarna nuestra aproximación de prototipo→escala: una intervención acotada que funciona simultáneamente como exhibición, laboratorio aplicado y referencia transferible hacia desarrollos posteriores. El valor de la propuesta de Oficiocolectivo radicó precisamente en establecer el marco conceptual y espacial —la traducción de una idea de seguridad agroalimentaria en una estructura habitable y comunicable— que orientó la especialización técnica subsecuente. En ese sentido, el Contenedor consolida una posición que la oficina sostiene de manera consistente: que el diseño de interés público trasciende cuando logra que sistemas complejos se vuelvan comprensibles, replicables y al servicio del aprendizaje colectivo.



























